La Iglesia está pasando en estos momentos por una transición. La forma en que ha ido evolucionando en los últimos siglos no podrá sobrevivir en tiempos venideros. Al igual que Juan el Bautista fue honrado por el Señor, debemos honrar a la Iglesia del pasado por todos sus logros. Pero se está levantando otro tipo de liderazgo que debemos seguir. Uno crecerá y el otro menguará.
En 1 Crónicas 12:32, leemos acerca de "...los hijos de Isacar,...entendidos en los tiempos, y sabios de lo que Israel debía hacer". Isacar era uno de los doce hijos de Jacob que se convirtió en una de las doce tribus de Israel. ¿Cómo entendió esta tribu los tiempos, cómo tuvo la sabiduría de saber qué hacer? En Génesis 49:14-15, recibimos la respuesta, cuando Jacob profetizó sobre sus hijos. Acerca de Isacar, pone lo siguiente:
"Isacar, asno huesudo echado entre dos líos; y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; y bajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo."
Isacar vio que el descanso era bueno y que la tierra era deleitosa, pero se dio al trabajo duro y práctico, incluso convirtiéndose en esclavo. El corazón de este siervo permitió que el Señor confiara en los hijos de Isacar con el don más valioso de todos en épocas por venir: conocimiento de las épocas y sabiduría para saber qué hacer en ellas.
Fragmento del Artículo "El don más valioso en los tiempos por venir: Conocimiento y Sabiduría para saber qué hacer"